La Universidad Nacional Autónoma de México dio a conocer el deceso de Mario Molina, el científico mexicano más prominente de la segunda mitad del siglo XX.

Con una inquietud característica y una producción científica comprometida con las causas ambientales, Molina fue pionero en química atmosférica, una disciplina poco estudiada a mediados del siglo XX, pero vital para comprender más de la capa que protege a la Tierra de la radiación cósmica y su comportamiento a partir de la era industrial.

Hasta sus últimos días, Mario Molina aprovechó sus comparecencias públicas para hacer eco sobre problemas ambientales, entre ellos la urgencia del gobierno actual de los Estados Unidos a reconocer el grave peligro que entraña el cambio climático por orígenes antropocéntricos, al que llamó “una barbaridad, una ignorancia extraordinaria”.