La residencia de los reyes franceses es un verdadero espectáculo, desde que se atraviesan las vallas y se divisan los jardines, hasta que se recorren todas y cada una de las salas.

La enorme bóveda de esta cueva crea un rincón realmente pintoresco en la península de Coromandel.

Su nombre se traduce al castellano por 'púlpito' y a la vista está por qué.

La foto es de otoño, pero en cualquier época del año, la visita a este santuario es imprescindible.

Es un sitio tan hermoso y espectacular que está entrando en peligro de desaparición por la cantidad de turistas que recibe, deseosos de hacerse la perfecta foto para Instagram.