La enorme bóveda de esta cueva crea un rincón realmente pintoresco en la península de Coromandel.

Se trata de una caverna con una arcada gigante, que pasa a través de un cabo de rocas blancas y une dos ensenadas remotas. Al fondo, la playa arenosa con árboles pohutukawa, lo que le convierte en un paisaje paradisíaco.