Quedaras sin aliento después de visitar este hermoso lugar.

El secreto del color turquesa blanquecino de uno de los lagos más fotografiados del mundo reside en la roca de glaciares molida, que queda suspendida en el agua.

Se encuentra a poco más de 200 km de Christchurch y te fascinará por la tranquilidad de sus aguas, los colores de las flores circundantes –sobre todo, si lo visitas en su primavera, nuestro otoño– y las vistas en general. Hay varios senderos para recorrerlo, bordeando la orilla del lago.